Esta dilatada tradición de dependencia humana del bisonte enseñó al indio a aprovechar absolutamente todo el animal. Con la piel se construían cabañas, se hacían mantas y se tejían vestidos; con los cuernos se fabricaban cucharas y las armas para la caza y la guerra se elaboraban con los huesos del animal. Hasta los propios excrementos eran utilizados como combustible, después de ser secados.
"El hombre tierra fue, vasija, párpado del barro trémulo, forma de la arcilla..."
martes, 1 de abril de 2014
Bisontes
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